abril 16, 2008

A mí me violó una obra de arte contemporáneo


Debo reconocer que mucho tiempo he silenciado esto, mas ya basta. No es posible levantar cabeza cada día y dar un nuevo paso con el dolor interno, la vergüenza y la imposibilidad de comprender lo que pasó aquel día.
Habíamos ido a Frankfurt usando uno de nuestros últimos boletos de tren y, en un ICE (como corresponde) nos encontrábamos en unos 40 minutos en la ciudad natal de Goethe. Buena cosa, pensamos, un día en una ciudad -echte Stadt-, con un clima agradable y tiempo para recorrer. Herederos de cierto ánimo ilustrado de esos que ya no se encuentran nos dirigimos a recorrer el Museo de Arte Contemporáneo, mal que mal, sabíamos que Frankfurt "se las traía" al respecto y quisimos experienciarlo en carne propia. Gran error.
La entrada fue desconcertante, un caballo descabezado sostenido en una de la impolutas paredes nos señaló que la cosa se anunciaba compleja -es cierto, uno siempre escucha cosas raras de lo que hacen estos tipos hoy por hoy y pese a haber visto fotos del trabajo de Hirst , y una que otra exposición acá,ver un caballo descabezado colgando es realmente extraño. Como sea, nos adentramos y fui gratamente sorprendido por la sala pop art donde aquellas obras de los libros Taschen demostraron su existencia cabal -no es por tener miramientos con las reproducciones por supuesto- ahi vimos entonces al conservador Warhol, casi un niño de pecho adentrandonos en lo que vendría.
Tercer piso del museo, que por cierto cuenta con laberínticas escaleras que ya me hacen olvidar si era la tercera planta o el subterráneo. A mi derecha una sala vacia. La limpieza de las blancas paredes sólo era contrastada por las cuatro figuras humanas de terno que, al parecer sin ninguna otra intencionalidad que el cuidado de la sala, plácidemente sentados se encontraban en cada una de las esquinas de la misma.
Comencé a transitar por la sala con calma, hacia la sala siguiente pensando que allí no había "nada" y que pronto iba a encontrarme con "algo". Nuevamente, un error.
Los cuatro aparentes guardias del museo se pusieron de pie cuando estaba al medio de la sala, cada uno por distintos flancos, rodeándome y así, sobre mí, comenzaron a saltar y gritar al unisono a mi alrededor "this it´s so contemporary!, this it´s so contemporary". Una y otra vez, una y otra vez, mientras yo no entendía y trataba de avanzar sin tropezar con sus pasos que me agobiaban.
Nada volvió a ser igual desde entonces, el arte había entrado en mi vida y yo, nunca más, sería el mismo.
Evidentemente podríamos colegir al respecto: la superación de la distinción actor-espectador, el quiebre de la representación en la vivencia de la experiencia, el iterar de las distinciones y el calce/no-calce como código binario, las distintas determinantes simbólicas que estructuran las relaciones de poder que se hayan detras de la misma, y todas esas palabras fastuosas por la que espero -algún día- recibir un medio simbólicamente generalizado de intercambio.
Al final, da lo mismo, y peor aún... "eso" era parte de la muestra permanente del museo.
Una vez un profesor (CC) nos contaba que en el MOMA su señora, y muchas otras personas, admiraban cóm cambiaban las baldosas del piso pensando que era "arte". Otra vez, un iluso estudiante de sociología, se encontraba violentado por el mismo arte que antes era constatación de los ordenes cósmicos del universo.

[esto no es verdad, but also isn´t so contemporary!]

PS: Ahora que mi blog es de "cultura" y arte tuve que ponerme "cultural": la razón, el concurso de blogs de la U, instancia que además de ventilar mis letras y someterlas a juicio ofrece una jugosa recompensa por el mal acometido. Pueden -¡por favor!- votar por su servidor aquí.

1 comentarios:

Santino dijo...

Patrick
un saludo (pues falta gente q firme) y un voto a tu correctísimo blog.. aer si nos ganamos las lucas y así somos un poco más felices... chau.